Guatemala mantiene estabilidad macroeconómica con proyección de crecimiento de 4.1% en 2026, respaldada por remesas, inversión extranjera e infraestructura regional.
Guatemala enfrenta 2026 como el país de más rápido crecimiento en Centroamérica, con una proyección de expansión económica de 4.1% que reafirma su posición como economía regional en expansión consistente y posiciona al país como referente de estabilidad macroeconómica en un entorno global incierto.
Según el Banco de Guatemala, el país completó 2025 con un crecimiento aproximado del 4.1%, una tasa que no solo superó los promedios regionales sino que también se posicionó entre las mayores de América Latina y el Caribe. La proyección para 2026 mantiene un nivel similar, ubicando a Guatemala como la única economía centroamericana con crecimiento sostenido año tras año, según análisis presentados por autoridades monetarias.
Los pilares de la estabilidad macroeconómica
El crecimiento económico guatemalteco descansa en tres pilares fundamentales: las remesas, el turismo y el financiamiento ambiental. Las remesas continúan siendo un motor crítico, representando un aporte significativo a la demanda interna y el consumo. El turismo, por su parte, mantiene una trayectoria positiva gracias a la riqueza cultural, arqueológica y natural del país. Paralelamente, iniciativas de financiamiento ambiental vinculadas a la transición energética y el uso de energías limpias generan efectos directos en la economía familiar y la salud comunitaria.
En el ámbito comercial, Guatemala se ha visto relativamente favorecida por las políticas arancelarias de Estados Unidos, que estableció un arancel mínimo del 10% para importaciones regionales. Esta medida benefició desproporcionadamente a los principales productos de exportación guatemaltecos, al tiempo que los precios del petróleo se mantuvieron en rangos relativamente estables durante 2025.
La inversión extranjera directa (IED) también aceleró su llegada al país. Según el Banco de Guatemala, la IED alcanzó USD 1,875 millones en 2025 y se espera que llegue a USD 2,065 millones en 2026, una cifra que no se registraba desde hace más de una década. Este incremento refleja renovada confianza de inversionistas internacionales en la estabilidad institucional y el potencial de crecimiento a largo plazo de la economía guatemalteca.

Indicadores monetarios y fiscales positivos
La inflación mostró un comportamiento moderado, situándose en 1.73% a noviembre de 2025, por debajo del límite inferior del rango meta establecido por la Junta Monetaria (4% ±1%). Para 2026, se proyecta que la inflación se acerque al valor central de ese rango, proporcionando un entorno predecible para empresas y consumidores.
Las reservas internacionales del país mantienen un nivel sólido, equivalentes a aproximadamente 11 meses de importación de bienes, según datos del Banco de Guatemala al 8 de enero de 2026. Este colchón financiero brinda flexibilidad para enfrentar volatilidad externa y mantener la seguridad cambiaria del quetzal.
En materia fiscal, el presupuesto aprobado para 2026 asciende a más de Q163 mil millones, representando un incremento de aproximadamente 5% respecto al vigente en 2025. Sin embargo, esto implica un déficit fiscal superior al 3% y una deuda pública de 28% con respecto al PIB, ratios que permanecen sostenibles pero requieren monitoreo continuo.
El principal desafío: infraestructura y inversión
Pese a la fortaleza macroeconómica, Guatemala enfrenta un reto crítico: la brecha de infraestructura. Fundesa, la principal cámara empresarial del país, estima que se requieren más de USD 48 mil millones para cerrar la brecha de infraestructura existente. Actualmente, el país invierte solo el 16% de su PIB en inversión total, una proporción que limita el crecimiento potencial del empleo de calidad y el desarrollo regional.
Álvaro González Ricci, gobernador del Banco de Guatemala, enfatizó que el verdadero reto y oportunidad es «convertir esa estabilidad en más inversión, más empleo y por consiguiente, más bienestar para la población». Para esto, advierte, se requiere una visión compartida entre el sector público y el sector privado, con énfasis especial en conectar regiones productivas mediante carreteras estratégicas y mejorar la eficiencia de los puertos del Atlántico y Pacífico.
Proyecciones y contexto regional
Guatemala se perfila para crecer entre 3.5% y 4% en 2026, impulsada nuevamente por remesas y un comercio exterior relativamente favorable, particularmente a la luz del reciente acuerdo comercial con Estados Unidos. El país mantiene ventajas competitivas en sectores clave como el café, donde las exportaciones han anotado crecimientos interanuales superiores al 10% gracias a precios estables y diversificación de mercados.
En el contexto regional más amplio, la estabilidad de Guatemala contrasta con desaceleraciones en otras economías centroamericanas. El FMI proyecta un crecimiento regional de 2.2% para 2026, mientras que Guatemala permanece como referente de crecimiento sostenido en un periodo de incertidumbre geopolítica y volatilidad comercial global.





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