La transición de Suprema y Regia a la nueva planta preserva su herencia de décadas mientras incorpora procesos modernos para consistencia en sabor y empaque.
Esto mantiene su rol en la cultura salvadoreña, con producción escalable para picos de demanda. La modernización asegura longevidad sin alterar esencia.
Preservación de Identidad y Calidad
Controles rigurosos replican recetas tradicionales en entornos automatizados, elevando estándares sanitarios. Distribución mejorada llega a más hogares. Estas marcas simbolizan continuidad industrial en El Salvador.
Adaptación al Mercado Actual
Posibles actualizaciones responden a gustos contemporáneos, como envases ecológicos. Legado cultural se fortalece con narrativas locales. La planta revitaliza iconos nacionales.






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