Empresarios y banqueros proyectan récord de inversión extranjera en México entre 2025 y 2026, pese a la incertidumbre por aranceles y revisión del T-MEC.

México consolida su posición como uno de los principales destinos de inversión extranjera directa (IED) a nivel global, en un contexto marcado por nuevas tensiones comerciales con Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC. De acuerdo con estimaciones del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), el país podría recibir más de 88,500 millones de dólares en IED entre 2025 y 2026.

Sergio Contreras, presidente del Comce, señaló que México cerraría 2025 con alrededor de 43,200 millones de dólares en inversión extranjera, mientras que para 2026 la cifra superaría los 45,000 millones de dólares, pese al entorno global incierto. Entre los factores clave mencionó la relocalización de cadenas de suministro —impulsada por el nearshoring y friendshoring—, la fortaleza de la industria manufacturera y la posición geográfica estratégica del país, con más de 3,000 kilómetros de frontera con Estados Unidos.

Actualmente, cerca del 90% de las exportaciones mexicanas corresponden a manufacturas de alta calidad, lo que ha convertido al país en un polo de atracción para empresas globales que buscan reducir riesgos logísticos y geopolíticos. México ya se ubica como el quinto mayor receptor de IED en el mundo, con Estados Unidos y España entre sus principales inversionistas.

La expectativa del sector privado convive, sin embargo, con un escenario de mayor cautela en el crecimiento. Analistas consultados por el Banco de México recortaron ligeramente las previsiones de expansión del PIB y ahora anticipan un avance de 0.4–0.5% para 2025, con una recuperación moderada hacia 2026. Entre los riesgos identificados destacan factores de gobernanza, condiciones externas y debilidad de la demanda interna.

En el frente comercial, la imposición de aranceles adicionales por parte de Estados Unidos no ha provocado, por ahora, una caída significativa de las exportaciones mexicanas. Estimaciones privadas apuntan a un crecimiento cercano a 7% en las ventas externas durante 2025, con un desempeño particularmente sólido de la manufactura. No obstante, persiste la incertidumbre en torno a las negociaciones bilaterales y al uso de aranceles como mecanismo de presión política y de seguridad.

En este contexto, especialistas en comercio exterior enfatizan que el T-MEC no enfrenta un riesgo inmediato de ruptura. El exnegociador Kenneth Smith recordó que más del 75% de las participaciones en consultas públicas en Estados Unidos respaldan extender el acuerdo por 16 años más, mientras solo un 2% propone cancelarlo. El tratado no vence automáticamente en 2026 y su vigencia estaría garantizada al menos hasta 2036, aunque la revisión pactada será compleja.

Para el clima de negocios, el balance es mixto. Por un lado, el flujo de IED hacia sectores estratégicos como semiconductores, inteligencia artificial, tecnologías de la información, infraestructura digital y megaproyectos manufactureros abre oportunidades de largo plazo. Por otro, la combinación de aranceles, presiones regulatorias y desaceleración del crecimiento obliga a las empresas a gestionar riesgos con mayor prudencia.

En los próximos meses, la capacidad de México para ofrecer certidumbre regulatoria, fortalecer el estado de derecho y acelerar proyectos de infraestructura será determinante para consolidar el ciclo de inversión y aprovechar plenamente el reacomodo productivo en América del Norte.

Deja un comentario

Tendencias

Descubre más desde Observatorio Financiero

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo