Ahorro en combustibles gana tracción en la canasta
El 23 de agosto, se confirmó que el costo de importación de derivados del petróleo se redujo 8% en enero–junio 2025 frente a 2024. El alivio se reflejó principalmente en diésel y gasolinas, los más consumidos en la economía local, y liberó recursos que los hogares dirigieron a otros rubros de consumo. La caída de la “factura petrolera” se traduce en una presión menor sobre costos logísticos y precios finales.
Magnitud del respiro y canales de transmisión
El ajuste de precios internacionales y la estructura de importaciones locales explican el descenso. Estimaciones sectoriales apuntan a que el menor gasto externo por energéticos se acercó a US$200 millones en el semestre, cifra que amortigua el impacto en transporte y en cadenas intensivas en combustibles —del agro a la distribución urbana— y mejora el ingreso disponible de los hogares.
Efecto macro: consumo, inflación y balanza
La menor factura petrolera alivia la balanza comercial y apoya la desinflación observada en la región, al tiempo que refuerza el consumo privado sin deteriorar la posición externa. El comportamiento de los derivados complementa otras señales positivas recientes de la economía guatemalteca, como la estabilidad cambiaria y la expansión moderada de los ingresos tributarios asociados al consumo.
Lo que quedará bajo la lupa en 2S-2025
El seguimiento a los precios internacionales de crudo y a los fletes será crucial para proyectar el cierre anual. Si bien el contexto del primer semestre permitió el ahorro, la sensibilidad de la canasta a shocks externos —energía y logística— sigue presente. Por ahora, el dato del 23/08 confirma un alivio medible para familias y empresas frente a 2024, con impacto directo en el costo del transporte y de bienes de alta rotación.






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