El estancamiento económico regional experimenta una mejora financiera.

La agencia Moody’s Analytics revisó al alza su estimación de crecimiento para la región en 2025, situándola en un 2,2 %, frente al 2,1 % previsto en diciembre pasado.
Este leve impulso se explica, en parte, por un mejor desempeño económico en el primer trimestre de 2025, donde la economía regional creció un sorprendente 3,1 %, superando las expectativas.

Argentina figura como la gran estrella, con una proyección de crecimiento del 5,2 % para 2025 y atribuida a la estabilización financiera y al notable descenso de la inflación desde fines de 2024.
En el caso de Perú, se espera una expansión del 3,1 %, impulsada por una recuperación sostenida en la región andina, aunque prevén que la prosperidad no será uniforme. Mientras Argentina y Perú lideran la recuperación, México apenas avanzará con un crecimiento marginal del 0,1 %.

2026 esperanzador


Este panorama regional también cuenta con respaldo de otros organismos. La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) coincidió en situar el crecimiento promedio en 2,2 % para 2025, y anticipó un ligero repunte en 2026, con un estimado del 2,3 %.
Sin embargo, ambos análisis coinciden en advertir que, pese al mejor inicio del año, persisten desafíos significativos, como un entorno externo incierto, elevados niveles de inflación en varias economías y márgenes fiscales apretados que podrían frenar el avance si persisten las tensiones políticas o la debilidad en la demanda global.

Impulso a la inversión y el empleo


Expertos destacan que el crecimiento proyectado no solo se refleja en los indicadores macroeconómicos, sino también en la generación de empleo y la inversión productiva. Sectores como la construcción, la minería y la tecnología registran un repunte sostenido, lo que fortalece la confianza de los inversores y contribuye a consolidar la recuperación en países clave.

Sectores estratégicos y sostenibilidad


Además, el aumento del consumo interno y las exportaciones de commodities estratégicos, junto con políticas orientadas a la sostenibilidad, están jugando un papel central en la estabilidad económica de la región.

El impulso a energías renovables y la digitalización de la industria podrían convertirse en factores decisivos para mantener la competitividad regional en el mediano plazo.

En tal sentido, el panorama económico para América Latina en 2025 resulta moderadamente optimista. Argentina y Perú emergen como motores del crecimiento regional, pero resta atención sobre los frenos estructurales y la volatilidad externa que podrían limitar una recuperación más robusta.

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