El gobierno argentino informó que más de 50.000 puestos fueron eliminados y anticipó que la estrategia de ajuste continuará.

El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado de Argentina reveló que la reducción de más de 50.000 puestos en la administración pública generará un ahorro estimado en US$2.100 millones por año.

La medida forma parte del plan de ajuste impulsado por el presidente Javier Milei, quien ha defendido la necesidad de achicar el gasto estatal como base de su programa económico.

Un recorte sin precedentes en la administración pública

De acuerdo con la cartera encabezada por Federico Sturzenegger, la eliminación de plazas responde a la revisión de programas considerados “innecesarios o duplicados”.

El gobierno lo calificado como histórica, la cual se suma a otras iniciativas de reducción de subsidios y racionalización del gasto, que buscan equilibrar las cuentas públicas en medio de la crisis económica que atraviesa el país.

El Ejecutivo aseguró que la reestructuración permitirá un “Estado más ágil y eficiente”, aunque desde distintos sectores sindicales ya se han elevado críticas por el impacto social y laboral que podría generar la medida.

El plan de ajuste continuará

El Ministerio de Desregulación advirtió que la estrategia “se profundizará” en los próximos meses, lo que anticipa nuevas rondas de despidos y recortes. “Estamos desmontando un aparato burocrático que sofocaba a los argentinos y consumía recursos sin resultados”, señaló la dependencia en un comunicado.

El gobierno sostiene que estas acciones son indispensables para recuperar la estabilidad macroeconómica, mientras que opositores y analistas advierten que el costo social del ajuste podría derivar en mayor conflictividad laboral y tensiones políticas.

Reacciones y desafíos por delante

Los gremios estatales han anunciado que no descartan medidas de fuerza y protestas en rechazo a la reducción masiva de empleos, a la que califican como “un ataque directo a los trabajadores”. Analistas advierten que la tensión con los sindicatos podría marcar la agenda política de las próximas semanas.

A pesar de las críticas, Milei mantiene firme su discurso de “motosierra” contra el gasto público, asegurando que sin disciplina fiscal no habrá margen para la recuperación económica.

Con este movimiento, su administración busca enviar una señal de confianza a los mercados y organismos internacionales de crédito, al tiempo que enfrenta el desafío de contener el malestar social.

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