Regia y Suprema, dos cervezas emblemáticas de El Salvador, encontraron en Cervecería Salvadoreña un nuevo custodio para su historia y su sabor.
Dos cervezas con décadas de historia
Regia Extra y Suprema forman parte de la memoria colectiva de muchos salvadoreños desde mediados del siglo XX. Regia se remonta a finales de los años cincuenta, mientras que Suprema se consolidó en la década de los sesenta como una de las cervezas de referencia del país. Con el tiempo, ambas marcas se convirtieron en protagonistas de celebraciones familiares, eventos y momentos cotidianos.
Más allá del producto, estas cervezas representan una parte importante de la identidad cervecera nacional. Sus etiquetas, colores y campañas han acompañado distintas etapas de la vida social salvadoreña, reforzando el vínculo emocional entre marca y consumidor. Cuidar ese legado se ha vuelto un reto clave para cualquier empresa que las administre.
El traspaso a Cervecería Salvadoreña
En 2018, Regia y Suprema pasaron oficialmente a manos de Cervecería Salvadoreña, como parte de un proceso de desinversión exigido por la autoridad de competencia tras una gran fusión internacional del sector. La decisión permitió que estas marcas quedaran en manos de un operador independiente, con capacidad para producirlas, distribuirlas y seguir desarrollándolas en el mercado salvadoreño.
El acuerdo contempló no solo la transferencia de las marcas, sino también compromisos para garantizar su presencia continua en el país. De esta manera, se buscó asegurar que el consumidor pudiera seguir encontrando sus cervezas preferidas, ahora bajo la gestión de una nueva empresa con planes de inversión y crecimiento a largo plazo.
Continuidad del sabor y modernización del proceso
Uno de los compromisos comunicados por Cervecería Salvadoreña ha sido mantener la esencia de Regia y Suprema, respetando sus recetas y perfil de sabor. Al mismo tiempo, la empresa ha apostado por modernizar procesos de producción, incorporar tecnologías más eficientes y fortalecer los sistemas de control de calidad, con el objetivo de ofrecer un producto consistente en cada lote.
Este enfoque combina tradición y actualización industrial. Por un lado, se preserva el valor simbólico de las marcas; por otro, se asegura que la cerveza llegue al consumidor con estándares acordes a las exigencias actuales del mercado, tanto en seguridad alimentaria como en presentación y distribución.
Lo que significa para el consumidor salvadoreño
Para el consumidor, el paso de Regia y Suprema a Cervecería Salvadoreña ha significado principalmente continuidad y disponibilidad. Las botellas y latas se mantienen presentes en puntos de venta, acompañando fiestas, reuniones y celebraciones como lo han hecho durante décadas. El cambio de operador no implicó una desaparición de producto, sino una nueva etapa en su historia.
A la vez, el hecho de que las marcas estén bajo una empresa que compite activamente en el mercado puede traducirse en mejores condiciones en términos de oferta, promociones y presencia en distintas regiones del país. De esta manera, el consumidor salvadoreño sigue teniendo acceso a dos cervezas emblemáticas, ahora respaldadas por una compañía nueva en el panorama industrial.






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