El déficit comercial de Nicaragua cayó 20,2% entre enero y septiembre de 2025, apoyado en mayores exportaciones mineras, agropecuarias y manufactureras, según el Banco Central.

Nicaragua registró una mejora significativa en su balanza comercial durante 2025. El déficit comercial del país se redujo 20,2% entre enero y septiembre frente al mismo periodo del año anterior, impulsado por un fuerte repunte de las exportaciones y un crecimiento más moderado de las importaciones, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

De acuerdo con la información divulgada por medios locales a partir de cifras oficiales, el dinamismo de las ventas externas estuvo liderado por los sectores minero, agropecuario y de manufactura, que reforzaron el desempeño exportador del país. Este comportamiento contribuyó a reducir la brecha entre lo que Nicaragua compra y vende al exterior, en un contexto regional marcado por la desaceleración del comercio global y la mayor incertidumbre derivada de la política comercial estadounidense.

La mejora en la balanza comercial se produce mientras la economía nicaragüense figura entre las de crecimiento medio en Centroamérica para 2025. El FMI proyecta una expansión del PIB de 3,2% para Nicaragua, por encima de El Salvador pero por debajo de Guatemala y Panamá. En un entorno de menor crecimiento global y condiciones financieras más volátiles, un déficit comercial más bajo ayuda a mitigar vulnerabilidades externas y respalda la estabilidad macroeconómica.

El Banco Central también ha introducido nuevas normativas sobre comisiones por cambio de billetes y monedas, en el marco de ajustes operativos del sistema financiero; sin embargo, el foco principal en el frente externo es el desempeño exportador. El mayor aporte de la minería y los productos agropecuarios refuerza el rol tradicional de estas actividades en la generación de divisas, aunque mantiene la dependencia de bienes primarios y de manufacturas con bajo nivel de transformación.

Para el sector empresarial, la reducción del déficit comercial abre oportunidades y plantea desafíos. Por un lado, un balance externo más sólido puede mejorar la percepción de riesgo del país, favorecer el acceso a financiamiento y reducir presiones sobre el tipo de cambio. Por otro, las empresas exportadoras deberán sostener el dinamismo en un contexto de menor demanda global, volatilidad de precios de materias primas y posibles cambios en los patrones de consumo de los principales socios comerciales.

En Centroamérica, el desempeño externo de Nicaragua se inscribe en un escenario de bajo crecimiento promedio. La CEPAL prevé que América Central y México crecerán apenas 1,0% en 2025, con un entorno internacional caracterizado por mayores aranceles, fluctuaciones en los mercados financieros y riesgo de interrupciones en las cadenas de valor. Esto hace que la consolidación de la competitividad exportadora, la diversificación de productos y mercados y la mejora logística sean factores críticos para mantener la tendencia de reducción del déficit.

A nivel interno, el mejor resultado comercial podría contribuir a aliviar presiones sobre la cuenta corriente y a respaldar reservas internacionales, lo que favorecería un clima más predecible para la inversión en sectores como agroindustria, minería, manufactura ligera y servicios vinculados al comercio exterior.

La caída de 20,2% en el déficit comercial entre enero y septiembre de 2025 refuerza la posición externa de Nicaragua y mejora el entorno para empresas exportadoras, aunque la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de la evolución del comercio global y de avances en diversificación productiva

Deja un comentario

Tendencias