La inteligencia artificial no llegará al mercado laboral salvadoreño. Ya está aquí. Y los números lo confirman. Según un informe del Banco Mundial citado por el diario El Mundo, el 32% de los empleos en El Salvador están expuestos a cambios significativos o a desaparecer como consecuencia de la expansión de la inteligencia artificial generativa (GenAI).
El dato genera alarma, pero también genera preguntas: ¿qué tan inminente es ese riesgo? ¿Qué empleos corren más peligro? ¿Y qué están haciendo las empresas salvadoreñas al respecto?

¿Qué dice el informe del Banco Mundial?

La investigación analiza el potencial de automatización de la IA generativa en los mercados laborales de países en desarrollo, incluido El Salvador. El hallazgo central es que aproximadamente uno de cada tres empleos en el país tiene algún nivel de exposición a los cambios que introduce la IA: sea porque el trabajo puede reemplazarse directamente, o porque las tareas que lo componen pueden alterarse de forma significativa.
El 4% de los empleos salvadoreños tiene potencial de automatización directa mediante IA generativa. Esos son los cargos más en riesgo en el corto plazo: posiciones repetitivas, basadas en datos o en atención estandarizada a clientes.
Para el 28% restante, la exposición es indirecta: sus tareas cambiarán, pero el rol no desaparecerá. La IA los transformará, no los eliminará.

¿Cuáles son los empleos más vulnerables?

La Encuesta de Demanda Laboral 2025-2026, aplicada a empresas salvadoreñas, identificó los cargos con mayor probabilidad de reducirse en los próximos cinco años debido a los avances tecnológicos. Estos son:
• Digitador
• Asesor o agente de atención al cliente
• Asistente administrativo
• Agente o técnico de back office
• Empleado de archivos
Lo que tienen en común: son roles altamente repetitivos, con tareas estructuradas y predecibles. Precisamente el tipo de trabajo que la IA generativa y la automatización de procesos (RPA) ejecutan con mayor facilidad y menor costo.

¿Qué dicen las empresas salvadoreñas?

La misma encuesta revela que el 67.5% de las empresas en El Salvador ya está implementando o planea incorporar nuevas tecnologías en los próximos años. Las transformaciones más comunes incluyen automatización de procesos, uso de inteligencia artificial, actualización tecnológica general y aplicaciones de interacción con clientes.
¿Y la capacitación? El 90.3% de las empresas encuestadas anticipa que la formación de su personal aumentará. Solo un 0.4% cree que disminuirá. La señal es clara: el mercado no espera que los empleados desaparezcan, sino que evolucionen.
En el sector de la pequeña empresa, el movimiento también es visible. Según el Observatorio MYPE de FUSAI, el 17.2% de las pequeñas empresas salvadoreñas ya incorpora herramientas de inteligencia artificial en sus operaciones, principalmente en atención al cliente, automatización de procesos y análisis de datos.

El panorama global que da contexto

El Salvador no es un caso aislado. Goldman Sachs estimó que la IA generativa podría automatizar el 25% de las tareas laborales a nivel global, afectando a unos 300 millones de puestos en todo el mundo. ManpowerGroup, por su parte, proyecta que el 39% de las habilidades que hoy exigen los empleadores cambiarán antes de 2030.
En Argentina, un mercado más maduro en términos de adopción tecnológica, ya se documenta cómo la IA transforma profesiones específicas en tiempo real, redefiniendo qué hace un analista, un diseñador o un agente de servicio al cliente. El Salvador va detrás, pero va en la misma dirección.

¿Es una amenaza o una oportunidad?

La respuesta honesta es: depende de la posición que se tenga. Para quienes ocupan hoy los cargos más expuestos —atención al cliente, back office, administración básica— el riesgo es real y el tiempo de adaptación es limitado. Para quienes pueden hacer la transición hacia roles de supervisión de IA, gestión de datos, diseño de prompts o trabajo creativo, el panorama es distinto.
El 32% de exposición no significa que el 32% de los salvadoreños perderá su trabajo mañana. Significa que ese porcentaje de empleos será sustancialmente diferente en los próximos cinco años. La diferencia entre los que se adaptan y los que quedan atrás dependerá, en gran medida, del acceso a capacitación.
Ese es el verdadero desafío: no detener la tecnología, sino democratizar la capacidad de adaptarse a ella.

¿Qué nuevas carreras emergen?

El mismo mercado que cierra puertas está abriendo otras. En El Salvador, la demanda por perfiles de inteligencia artificial, ciencia de datos, ciberseguridad y desarrollo de software ha crecido de forma sostenida. Las universidades locales comienzan a ofrecer carreras que no existían hace tres años, respondiendo a una demanda empresarial que la educación tradicional tardó en ver.

El concepto del ‘humano amplificado’ —el profesional que usa IA como herramienta para multiplicar su productividad— está tomando fuerza en el ecosistema emprendedor salvadoreño, con una creciente comunidad de solopreneurs que operan empresas unipersonales con impacto de equipo completo.

Conclusión

El 32% de exposición laboral a la IA en El Salvador no es un titular de ciencia ficción. Es un dato concreto, respaldado por el Banco Mundial, que describe una transformación ya en marcha. Los empleos más vulnerables son conocidos; las soluciones, también.
La pregunta no es si la IA va a cambiar el mercado laboral salvadoreño. Ya lo está haciendo. La pregunta es si el sistema educativo, el sector empresarial y la política pública actuarán con la velocidad que ese cambio exige.

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