El sistema financiero de El Salvador cerró el primer trimestre de 2026 con indicadores que confirman una expansión sostenida: la cartera crediticia total superó los $21.526,2 millones, los depósitos bancarios privados alcanzaron niveles récord y la banca digital experimentó un crecimiento de doble dígito en todos sus canales.
Según los datos publicados por el Banco Central de Reserva (BCR) y la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA), el sistema muestra solidez operativa, buena calidad de activos y una penetración digital que lo sitúa entre los más dinámicos de Centroamérica.
Crédito: $21.526 millones con un crecimiento del 8,3 %
La cartera total de préstamos del sistema financiero salvadoreño alcanzó los $21.526,2 millones al cierre del primer trimestre de 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 8,3 %. Los bancos privados concentran la mayor parte de esta cartera, con $19.242,9 millones, equivalentes a más del 90 % del total.
Los sectores que más impulsaron el crecimiento crediticio fueron la construcción, el consumo y el comercio, que en conjunto explican más del 60 % del incremento. El crédito al sector empresarial también mantuvo una evolución positiva, impulsado por la expansión de proyectos en servicios, industria manufacturera y turismo.
¿Qué explica este dinamismo crediticio?
Varios factores convergen para sostener el crecimiento del crédito. Primero, la estabilidad del tipo de cambio —El Salvador está dolarizado— elimina el riesgo cambiario tanto para prestatarios como para prestamistas. Segundo, la mejora en el entorno de seguridad ha aumentado el apetito inversor y, con él, la demanda de financiamiento empresarial. Tercero, las tasas de morosidad se mantienen en niveles bajos: el indicador de mora cerró en 1,43 %, muy por debajo del promedio regional.
Depósitos: récord histórico con $20.768 millones
El primer trimestre de 2026 marcó un hito para la captación bancaria en El Salvador. Los depósitos en bancos privados alcanzaron los $20.768 millones, un crecimiento interanual del 17,4 % que supera con creces el ritmo de expansión de los años anteriores.
Este crecimiento fue analizado por la agencia de calificación Moody’s, que señaló la confluencia del aumento de remesas, el mayor dinamismo económico y el incremento de la confianza del consumidor como factores que explican el récord. Las remesas familiares —que superaron los $1.524 millones solo en los primeros dos meses de 2026, con un alza interanual del 8,4 %— tienen un efecto directo sobre la liquidez del sistema bancario, ya que una parte significativa se deposita en cuentas bancarias.
Activos bancarios: $26.130 millones, un alza del 12,7 %
Los activos totales de los bancos miembros de ABANSA alcanzaron $26.130 millones al cierre del primer trimestre de 2026, lo que supone un crecimiento interanual del 12,7 %. Este indicador refleja la expansión combinada de la cartera de créditos, las inversiones y los otros activos del sistema.
El indicador de solvencia del sistema bancario cerró en 14,36 %, por encima del mínimo legal establecido por la regulación. Esto indica que los bancos operan con un colchón de capital adecuado para absorber pérdidas eventuales, lo que reduce el riesgo sistémico.
Banca digital: 42 % más operaciones móviles
Uno de los datos más reveladores del informe del primer trimestre de 2026 es el crecimiento de los canales digitales. Más de 66 millones de operaciones realizadas por personas naturales movilizaron cerca de $11.000 millones, con incrementos interanuales del 42 % en banca móvil y del 49 % en banca por internet.
Esta tendencia tiene implicaciones importantes más allá de la eficiencia operativa. La digitalización bancaria expande el acceso financiero a segmentos de la población que históricamente han tenido poca relación con el sistema formal. En un país donde el uso del efectivo sigue siendo predominante en muchas zonas rurales, el avance de la banca móvil representa un paso concreto hacia la inclusión financiera.
El papel de las billeteras digitales y las fintech
El crecimiento de la banca digital también está siendo impulsado por el ecosistema fintech y las billeteras electrónicas. El Salvador cuenta con un marco regulatorio para el dinero electrónico que ha permitido la operación de proveedores de servicios de pago, algunos de los cuales se articulan con la banca tradicional y otros operan de forma independiente. La remesas en criptomonedas, que crecieron un 44,3 % en el primer cuatrimestre de 2026 hasta alcanzar $23,1 millones, son un indicador adicional del avance de las finanzas digitales en el país.
Perspectivas para el sistema financiero en 2026
El BCR proyecta un crecimiento económico de entre el 3 % y el 3,5 % para El Salvador en 2026, impulsado por la inversión privada —que supera los $9.000 millones en proyectos activos— y por el consumo de los hogares. Ambos factores son directamente favorables para el sistema financiero: más inversión significa más crédito empresarial; más consumo significa más crédito al consumo.
El FMI, por su parte, proyecta un crecimiento del 3,3 % para El Salvador en 2026, lo que coloca al país en línea con Honduras y por encima de economías mayores como México (1,6 %) y Brasil (1,9 %). Este contexto macroeconómico favorable es el marco dentro del cual el sistema financiero seguirá expandiéndose.
Riesgos a monitorear
La expansión del crédito y los depósitos es positiva, pero conlleva riesgos que los reguladores y las instituciones financieras deben gestionar con atención. El crecimiento del crédito al sector construcción merece seguimiento especial en un contexto donde los precios inmobiliarios han subido de forma importante. Una corrección en ese mercado podría impactar la calidad de la cartera crediticia.
Adicionalmente, la concentración del sistema bancario en pocas instituciones —los cinco bancos más grandes concentran más del 75 % de los activos— es un factor de riesgo estructural que la regulación prudencial debe continuar vigilando.






Deja un comentario