EE. UU. negocia con Brasil un acuerdo sobre tierras raras y minerales críticos para diversificar su cadena de suministro frente a China. La DFC ya financió US$465 M.
Estados Unidos intensifica las negociaciones con Brasil para alcanzar un acuerdo bilateral sobre minerales críticos y tierras raras, en el marco de su estrategia para diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de China, país que controla más del 90% de la capacidad mundial de procesamiento de estos materiales.
Según reportó el Financial Times, las conversaciones se encuentran en fase avanzada. El principal diplomático estadounidense en Brasil, el encargado de negocios Gabriel Escobar, ha sostenido reuniones con la asociación minera brasileña Ibram y con empresas exploradoras en los últimos meses. Los departamentos de Comercio de ambos países también han discutido el tema de minerales críticos.

Brasil: segunda reserva mundial
Brasil posee el 23% de las reservas mundiales de tierras raras, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, y solo el 30% de su territorio ha sido debidamente cartografiado en materia mineralógica, lo que sugiere que los yacimientos podrían ser mayores de lo estimado. Sin embargo, la explotación se ha visto frenada por la falta de financiamiento local y obstáculos burocráticos: la mina Serra Verde, actualmente la única operativa de tierras raras en el país, tardó 15 años en entrar en producción.
Financiamiento estadounidense en marcha
Washington ya ha dado pasos concretos. La Corporación Financiera de Desarrollo de Estados Unidos (DFC) aprobó un préstamo de US$465 millones para la mina Serra Verde, ubicada en el estado de Goiás, destinado a expandir la operación de su mina Pela Ema. La DFC describió el proyecto como «el primer productor importante de tierras raras pesadas fuera de China».
Serra Verde proyecta producir entre 4,800 y 6,500 toneladas de óxidos de tierras raras anuales para principios de 2027, un volumen significativo considerando que Estados Unidos importó unas 8,000 toneladas de compuestos de estos minerales el año pasado.
Contexto geopolítico y competencia europea
El interés en Brasil se da en un contexto de alta tensión comercial. China restringió la exportación de tierras raras como represalia a los aranceles impuestos por la administración Trump, lo que aceleró la búsqueda de fuentes alternativas. Washington ya cerró acuerdos similares con Australia (un marco que contempla inversiones por US$3,000 millones en seis meses) y la República Democrática del Congo.
La Unión Europea también compite por el acceso a los recursos brasileños. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que Bruselas mantiene conversaciones con Brasilia para un acuerdo sobre materias primas críticas que incluya inversiones conjuntas en litio, níquel y tierras raras.
Reunión ministerial y alianzas regionales
El 4 de febrero, el Departamento de Estado de EE. UU. convocó una Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos en Washington D.C. con la participación de 55 países. Perú suscribió un Memorándum de Entendimiento con Estados Unidos en el marco de dicho evento, facilitando la identificación conjunta de proyectos prioritarios en minerales como cobre, litio y zinc. Argentina también participó en la reunión, como parte de su estrategia de cooperación en cadenas de suministro estratégicas.
Perspectivas
Christopher Garman, de la consultora Eurasia, estima con un 75% de probabilidad que un acuerdo entre EE. UU. y Brasil sobre minerales críticos se concrete durante el primer trimestre de 2026. «Para Estados Unidos, hay una prioridad enorme en abordar los minerales críticos y las tierras raras», señaló.
El acuerdo representaría un punto de inflexión para la minería latinoamericana y consolidaría a la región como un eslabón estratégico en las cadenas globales de suministro de materiales esenciales para la transición energética, la inteligencia artificial y la industria de defensa.






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