México y EE.UU. firmaron el primer acuerdo previo a la revisión del T-MEC: un plan de acción bilateral sobre minerales críticos como litio y aluminio.
Estados Unidos y México implementarán el primer plan de acción bilateral para coordinar sus políticas comerciales en materia de minerales críticos, en lo que constituye el primer acuerdo concreto alcanzado de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para julio de 2026.

El anuncio fue realizado por Jamieson Greer, representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), tras una reunión con el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, celebrada en Washington a inicios de febrero.
«El anuncio de hoy demuestra el compromiso compartido de Estados Unidos y México para abordar las distorsiones del mercado global que han dejado vulnerables a interrupciones las cadenas de suministro de minerales críticos de América del Norte», declaró Greer en un comunicado oficial.
Alcance del plan de acción
El plan contempla tres líneas de trabajo a ejecutarse en un plazo de 60 días: la identificación conjunta de minerales estratégicos de interés prioritario, la exploración de precios mínimos ajustados en frontera para la importación de estos materiales y la consulta sobre cómo incorporar dichos mecanismos en un eventual acuerdo plurilateral vinculante.
Entre los minerales considerados como críticos se encuentran el litio, el cobalto, el aluminio, el cobre, el zinc, la plata y el níquel, insumos esenciales para la fabricación de semiconductores, baterías de última generación, vehículos eléctricos, paneles solares y turbinas eólicas.
Ambos países también se comprometieron a evaluar medidas que favorezcan un «mercado resiliente», regular la minería y el procesamiento de estas materias primas, promover inversiones, crear acopios de reservas estratégicas e investigar nuevas tecnologías extractivas. Como parte del acuerdo, México y Estados Unidos compartirán información transparente sobre la ubicación de posibles yacimientos.
Contexto geopolítico: reducir la dependencia de China
El acuerdo se anunció un día después de que el Departamento de Estado de Estados Unidos celebrara una cumbre ministerial sobre minerales críticos con representantes de 55 naciones, a la que asistió el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente. Durante el evento, el vicepresidente JD Vance planteó la creación de un bloque comercial para reducir la dependencia global de China en este sector estratégico.
China controla actualmente una proporción dominante del procesamiento mundial de minerales críticos, lo que genera preocupación en Washington y otras capitales occidentales ante posibles interrupciones en las cadenas de suministro de tecnología y defensa.
Implicaciones para el T-MEC y Centroamérica
Este plan es el primer resultado tangible de las conversaciones previas a la revisión del T-MEC, cuyas negociaciones formales se desarrollarán hasta el 1 de julio de 2026. Quedan pendientes temas como las reglas de origen para bienes industriales, el combate al dumping en manufactura y la defensa de los derechos laborales en ambos países.
Para la región centroamericana, el fortalecimiento de las cadenas de suministro México-EE.UU. tiene repercusiones directas. México se ha consolidado como el principal importador de bienes estadounidenses y un eslabón central en la estrategia de nearshoring, tendencia que también beneficia a economías del istmo centroamericano integradas en cadenas de valor regionales.
El comercio bilateral entre México y Estados Unidos supera los 800.000 millones de dólares anuales, lo que convierte cualquier ajuste en las reglas comerciales entre ambos países en un factor de impacto directo para toda la economía de América del Norte y sus socios centroamericanos






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