En su informe Perspectivas de la Economía Mundial publicado en abril de 2026, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento del 3.3 % para la economía salvadoreña durante este año. La cifra, que coincide en su rango con la estimación del Banco Central de Reserva (BCR) —que sitúa la expansión entre el 3 % y el 3.5 %—, consolida a El Salvador como uno de los mercados más dinámicos de Centroamérica y convierte al país en un punto de atención para inversionistas regionales.
El principal motor de ese crecimiento no es el gasto público ni un factor externo aislado, sino la inversión privada: con más de USD 9,000 millones en proyectos de construcción, servicios y comercio activos a lo largo de 2026, el sector empresarial está protagonizando el ciclo expansivo más robusto de la economía salvadoreña en años recientes.

El FMI coloca a El Salvador entre los líderes de crecimiento en
Centroamérica

El informe del FMI llega en un contexto en que América Latina y el Caribe en su conjunto crecerá apenas un 2.3 % en 2026, según las propias proyecciones del organismo multilateral. Esto significa que El Salvador supera ese promedio regional en un punto completo, posicionándose como uno de los países de mayor dinamismo en la región.

El organismo señaló además que Centroamérica y el Caribe en general emergen como motores del crecimiento latinoamericano en 2026, en contraste con las economías más grandes de la región —México, Brasil y Argentina—, que enfrentan mayor volatilidad macroeconómica.

¿Qué dice exactamente el informe del FMI sobre El Salvador?

El FMI destaca que la expansión salvadoreña está anclada en fundamentos internos sólidos: consumo privado sostenido, turismo en recuperación, mejoras en el entorno de seguridad pública y, sobre todo, la inversión privada como eje estructural. El organismo también advierte que los riesgos externos —principalmente la incertidumbre geopolítica derivada del conflicto en Oriente Medio y la volatilidad en los precios de materias primas— podrían afectar marginalmente las perspectivas, aunque sin revertir el ciclo positivo.

El BCR confirma la tendencia: entre 3 % y 3.5 % de expansión

El Banco Central de Reserva de El Salvador proyecta un crecimiento de entre el 3 % y el 3.5 % para 2026, una estimación coherente con la del FMI y sustentada en la lectura de indicadores adelantados de actividad económica. El BCR subraya que el sector privado supera ampliamente los niveles de inversión del año anterior, lo que aporta una base real y medible al optimismo institucional.

La inversión privada: el motor que mueve la economía salvadoreña en 2026

Más de USD 9,000 millones en proyectos activos

La cifra es contundente: el sector privado mantiene activos proyectos por un valor superior a los USD 9,000 millones en 2026. Se trata de inversiones distribuidas en construcción —donde el consumo de cemento creció 11.7 %—, servicios y comercio. Este volumen de inversión privada supera con creces el registrado en 2025 y actúa como un multiplicador de empleo, demanda interna y actividad fiscal.

Sectores que lideran la inversión: construcción, servicios y comercio

La construcción es el sector más visible gracias al auge inmobiliario y la infraestructura de servicios. Los sectores de comercio y servicios, impulsados por el turismo en crecimiento y la mejora en la percepción de seguridad, completan el tridente que explica buena parte del dinamismo económico observado en los primeros meses del año.

FMI proyecta crecimiento 3.3% para El Salvador en 2026

Indicadores que respaldan el optimismo: producción, exportaciones y recaudación

El índice de actividad económica sube 5 % en enero 2026

El índice mensual de actividad económica (IMAE) registró un crecimiento del 5 % en enero de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior. La producción industrial avanzó un 6.4 % en el mismo período, lo que indica que la expansión no está concentrada exclusivamente en el sector servicios, sino que tiene una base productiva diversificada.

Exportaciones, IVA y cemento: señales de dinamismo real

Las exportaciones de bienes crecieron 3.3 % hasta febrero de 2026, en tanto que la recaudación tributaria avanzó un 5.8 % en el mismo período, impulsada por el IVA (Impuesto al Valor Agregado), que registró un incremento del 7.1 %. Estos datos tributarios son especialmente relevantes, porque el IVA refleja el nivel real de consumo y transacciones en la economía. A esto se suma que el consumo de cemento —un indicador proxy de actividad constructiva— subió 11.7 %, confirmando la vitalidad del sector edificador.

FMI proyecta crecimiento 3.3% para El Salvador en 2026

Las remesas: pilar social y económico que no cede

Las remesas familiares continúan siendo uno de los pilares más sólidos de la economía salvadoreña. En los dos primeros meses de 2026, el país recibió USD 1,524.8 millones, lo que representa un crecimiento del 8.4 % en comparación con el mismo período del año anterior. Uno de cada cuatro hogares salvadoreños depende de estas transferencias, que sostienen el consumo privado, la demanda interna y —en muchos casos— el ahorro y la inversión en vivienda de los hogares receptores.
La inflación, por su parte, se mantuvo controlada en marzo de 2026 con una tasa interanual del 1.47 %, un nivel que preserva el poder adquisitivo de las remesas y del salario de los hogares de ingresos medios y bajos.

Riesgos que podrían frenar el crecimiento salvadoreño

El escenario positivo no está exento de riesgos. El conflicto bélico en Oriente Medio ha generado presiones sobre los precios internacionales de la energía y las materias primas, lo que podría elevar los costos de producción e impactar la competitividad exportadora. A nivel regional, la debilidad de la demanda externa y las condiciones financieras restrictivas en mercados internacionales limitan el margen de maniobra de economías dolarizadas como la salvadoreña. El acceso a financiamiento externo y la evolución del acuerdo con el FMI serán variables críticas en el segundo semestre de 2026.

FMI proyecta crecimiento 3.3% para El Salvador en 2026

Conclusión: perspectivas sólidas con cautela justificada

El Salvador entra al segundo trimestre de 2026 con proyecciones alentadoras, respaldadas tanto por organismos multilaterales como por sus propios indicadores de actividad interna. La apuesta por la inversión privada como motor estructural y el flujo sostenido de remesas configuran una base económica más diversificada que en años anteriores. Sin embargo, la prudencia macroeconómica y la gestión de los riesgos externos seguirán siendo determinantes para que el país consolide, y no solo anuncie, su crecimiento.

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